De pronto una palabra puede cambiar muchas cosas.
La palabra es prosumidor.
¿Qué significa?
Podriamos decir que es la demostración de cómo pequeños cambios pueden ser la base de la conformación de un gigantesco cambio histórico.
La palabraprosumidor, o también conocida comoprosumer, es un acrónimo formado por la fusión original de las palabras en inglés producer (productor) y consumer (consumidor).
Algunas de sus variantes implican una agregación de valor que se sustrae a los costos de producción de una empresa y que implica un ahorro monetario al cliente, al realizar este último un trabajo que antes era realizado por personas dependientes de la empresa.
Veamos algunos casos:
La atención de la salud reconoce dos etapas bien definidas: la prevención y la atención de las dolencias.
Está demostrado que mientras más prevención se haga, menos problemas de salud vamos a tener los seres humanos.
Ahora bien: cada día más se está trasladando la tarea de prevención al hombre común. A diferencia de un cirujano que interviene quirúrgicamente en forma personal, un cardiólogo recomienda a su paciente que deje de fumar, no coma grasas, camine una hora por día, se manténga delgado, se mída la presión arterial al menos una vez por semana, controle el número de sus pulsaciones,
Este traslado de actividades y controles transforma al paciente, hasta no hace mucho un consumidor de recetas médicas, en un prosumidor.
¿Qué ganó el paciente? Disminuye la cantidad de visitas al médico, ahorra en medicamentos, tiene un seguimiento más cercano de su dolencia.
Tal vez no advirtamos la cantidad de cambios que se están produciendo.
Sin ir más lejos, en los años setenta apareció un nuevo producto que permite practicar en casa la prueba del embarazo, de modo que en pocos años millones de mujeres empezaron a realizar por sí mismas una tarea que antes necesitaba de médicos y laboratorios. Nos olvidamos del test del sapo y tantas otros análisis complicados y de relativa eficacia.
En internet, la estructura social que empieza a dibujarse es más bien fragmentada que centralizada, de forma que no se puede depender de un centro o proveedor, al menos no es todos los casos. La autonomía técnica es pues una necesidad para la red descentralizada: saberes e insumos en manos de los usuarios que se tornan en productores y consumidores a la vez.
Actualmente el término se aplica en aquellos usuarios que fungen como canales de comunicación humanos, lo que significa que al mismo tiempo de ser consumidores, son a su vez productores de contenidos. Un ejemplo de esto es wikipedia. Otro, You tube. O facebook. O los comentarios de lectores en cada noticia. O el periodismo ciudadano basado en usuarios que informan y envían fotos y videos ante un hecho de interés general.
Internet es en si misma una inmensa red donde todos hacemos nuestro aporte sin cobrar por ello en la mayoría de los casos.
Pensemos en los cambios que se han producido gracias a estos aportes que pueden parecer minúsculos.
Cada vez hay más consumidores en la red de libros, música, cine, arte, diseño, información y lo que usted piense. Y muchos de eso no sólo ha sido subido a la red por operarios que no cobraron sino que incluso han sido creado por ellos.
Hoy, hay millones de poetas que prefieren colocar sus poemas en la red antes que editar un libro. Lo mismo ocurre con noveles cantantes, con los trabajos de investigación de las universidades, con las experiencias médicas, con la publicidad de todo tipo de servicios o artículos, con la gran mayoría de los diarios, radios y canales de televisión del mundo.
El médico diagnostica una enfermedad y a la media hora entramos en un foro donde centenares de pacientes de todo el mundo que padecen el mismo mal, cuentan su experiencia.
Hoy nosotros mismos dejamos de ser simples consumidores de vacaciones organizadas por una agencia pues podemos comprar pasajes, reservar hoteles o sitios en un restaurante, contratar excursiones y hasta encargar nuestras compras en cualquier sitio del mundo sin movernos de casa.
Es tan grande el cambio que no sólo hacemos reservas sino que pagamos, cobramos, hacemos el check in del hotel o el avión, alquilamos un departamento o un automóvil, contratamos el seguro médico, averiguamos todo sobre una ciudad, desde su historia hasta el recorrido de sus ómnibus, conocemos la imagen y actuación de sus dirigentes, nos informamos sobre el pronóstico del tiempo para el día que lleguemos y hasta podemos comunicarnos gratuitamente por teléfono a través de la red.
Digámoslo claramente: prosumidor no es un término nuevo sino una expresión que se convertirá en la norma durante los próximos años. Ya está siendo utilizada por compañías como Sony, para describir a usuarios de cámaras de vídeo que crean sus propios documentales con el fin de compartirlos.
Así, el término se aplica también a nuevas tecnologías que ofrecen facilitad y compatibilidad con el usuario.
Es evidente que esta tendencia de producir y consumir, se debe al contexto digital en que vivimos, donde el desarrollo de la tecnología, aplicada a las redes de comunicación, permite tener mayor acceso a cualquier tipo de información, sin que las barreras geográficas sean un impedimento.
Y es acá donde surgen las preguntas: ¿los sanjuaninos estamos contestes de este proceso? ¿Estamos trabajando en este sentido?
Le hago algunas preguntas para que usted juzgue:
-¿Usted encuentra en la red las estadísticas –públicas y privadas- que necesita?
-¿Es posible que sigan desapareciendo expedientes de Tribunales o planos de oficinas públicas cuando todo debería estar en la red?
-¿Están intercomunicadas todas las dependencias públicas a través de internet o se contratan servicios especiales?
-¿Cuenta la Policía con información actualizada y al instante sobre prontuarios, antecedentes -de contraventores o domicilios actualizados de los sanjuaninos?
-¿Publican las universidades sus trabajos de investigación en Internet?
-¿Están en la red todas las leyes, decretos, licitaciones, edictos y comunicaciones?
Las preguntas pueden ser infinitas.
El desafío pues pasa por tener una excelente conectividad, generalizar el uso de las herramientas más modernas y comenzar a preparar a la población para entrar a un mundo donde todo estará conectado: desde la atención de la salud a la educación pasando por la seguridad, la información, la justicia, la burocracia o el sistema bancario.
En el mundo del futuro quedarán sólo dos opciones: ser prosumidores, es decir, ser parte de los procesos de producción y consumo, o ser simplemente consumidores.
De un lado está la integración con el mundo. Del otro la dependencia cultural, científica y económica.
La palabra es prosumidor.
¿Qué significa?
Podriamos decir que es la demostración de cómo pequeños cambios pueden ser la base de la conformación de un gigantesco cambio histórico.
La palabraprosumidor, o también conocida comoprosumer, es un acrónimo formado por la fusión original de las palabras en inglés producer (productor) y consumer (consumidor).
Algunas de sus variantes implican una agregación de valor que se sustrae a los costos de producción de una empresa y que implica un ahorro monetario al cliente, al realizar este último un trabajo que antes era realizado por personas dependientes de la empresa.
Veamos algunos casos:
La atención de la salud reconoce dos etapas bien definidas: la prevención y la atención de las dolencias.
Está demostrado que mientras más prevención se haga, menos problemas de salud vamos a tener los seres humanos.
Ahora bien: cada día más se está trasladando la tarea de prevención al hombre común. A diferencia de un cirujano que interviene quirúrgicamente en forma personal, un cardiólogo recomienda a su paciente que deje de fumar, no coma grasas, camine una hora por día, se manténga delgado, se mída la presión arterial al menos una vez por semana, controle el número de sus pulsaciones,
Este traslado de actividades y controles transforma al paciente, hasta no hace mucho un consumidor de recetas médicas, en un prosumidor.
¿Qué ganó el paciente? Disminuye la cantidad de visitas al médico, ahorra en medicamentos, tiene un seguimiento más cercano de su dolencia.
Tal vez no advirtamos la cantidad de cambios que se están produciendo.
Sin ir más lejos, en los años setenta apareció un nuevo producto que permite practicar en casa la prueba del embarazo, de modo que en pocos años millones de mujeres empezaron a realizar por sí mismas una tarea que antes necesitaba de médicos y laboratorios. Nos olvidamos del test del sapo y tantas otros análisis complicados y de relativa eficacia.
En internet, la estructura social que empieza a dibujarse es más bien fragmentada que centralizada, de forma que no se puede depender de un centro o proveedor, al menos no es todos los casos. La autonomía técnica es pues una necesidad para la red descentralizada: saberes e insumos en manos de los usuarios que se tornan en productores y consumidores a la vez.
Actualmente el término se aplica en aquellos usuarios que fungen como canales de comunicación humanos, lo que significa que al mismo tiempo de ser consumidores, son a su vez productores de contenidos. Un ejemplo de esto es wikipedia. Otro, You tube. O facebook. O los comentarios de lectores en cada noticia. O el periodismo ciudadano basado en usuarios que informan y envían fotos y videos ante un hecho de interés general.
Internet es en si misma una inmensa red donde todos hacemos nuestro aporte sin cobrar por ello en la mayoría de los casos.
Pensemos en los cambios que se han producido gracias a estos aportes que pueden parecer minúsculos.
Cada vez hay más consumidores en la red de libros, música, cine, arte, diseño, información y lo que usted piense. Y muchos de eso no sólo ha sido subido a la red por operarios que no cobraron sino que incluso han sido creado por ellos.
Hoy, hay millones de poetas que prefieren colocar sus poemas en la red antes que editar un libro. Lo mismo ocurre con noveles cantantes, con los trabajos de investigación de las universidades, con las experiencias médicas, con la publicidad de todo tipo de servicios o artículos, con la gran mayoría de los diarios, radios y canales de televisión del mundo.
El médico diagnostica una enfermedad y a la media hora entramos en un foro donde centenares de pacientes de todo el mundo que padecen el mismo mal, cuentan su experiencia.
Hoy nosotros mismos dejamos de ser simples consumidores de vacaciones organizadas por una agencia pues podemos comprar pasajes, reservar hoteles o sitios en un restaurante, contratar excursiones y hasta encargar nuestras compras en cualquier sitio del mundo sin movernos de casa.
Es tan grande el cambio que no sólo hacemos reservas sino que pagamos, cobramos, hacemos el check in del hotel o el avión, alquilamos un departamento o un automóvil, contratamos el seguro médico, averiguamos todo sobre una ciudad, desde su historia hasta el recorrido de sus ómnibus, conocemos la imagen y actuación de sus dirigentes, nos informamos sobre el pronóstico del tiempo para el día que lleguemos y hasta podemos comunicarnos gratuitamente por teléfono a través de la red.
Digámoslo claramente: prosumidor no es un término nuevo sino una expresión que se convertirá en la norma durante los próximos años. Ya está siendo utilizada por compañías como Sony, para describir a usuarios de cámaras de vídeo que crean sus propios documentales con el fin de compartirlos.
Así, el término se aplica también a nuevas tecnologías que ofrecen facilitad y compatibilidad con el usuario.
Es evidente que esta tendencia de producir y consumir, se debe al contexto digital en que vivimos, donde el desarrollo de la tecnología, aplicada a las redes de comunicación, permite tener mayor acceso a cualquier tipo de información, sin que las barreras geográficas sean un impedimento.
Y es acá donde surgen las preguntas: ¿los sanjuaninos estamos contestes de este proceso? ¿Estamos trabajando en este sentido?
Le hago algunas preguntas para que usted juzgue:
-¿Usted encuentra en la red las estadísticas –públicas y privadas- que necesita?
-¿Es posible que sigan desapareciendo expedientes de Tribunales o planos de oficinas públicas cuando todo debería estar en la red?
-¿Están intercomunicadas todas las dependencias públicas a través de internet o se contratan servicios especiales?
-¿Cuenta la Policía con información actualizada y al instante sobre prontuarios, antecedentes -de contraventores o domicilios actualizados de los sanjuaninos?
-¿Publican las universidades sus trabajos de investigación en Internet?
-¿Están en la red todas las leyes, decretos, licitaciones, edictos y comunicaciones?
Las preguntas pueden ser infinitas.
El desafío pues pasa por tener una excelente conectividad, generalizar el uso de las herramientas más modernas y comenzar a preparar a la población para entrar a un mundo donde todo estará conectado: desde la atención de la salud a la educación pasando por la seguridad, la información, la justicia, la burocracia o el sistema bancario.
En el mundo del futuro quedarán sólo dos opciones: ser prosumidores, es decir, ser parte de los procesos de producción y consumo, o ser simplemente consumidores.
De un lado está la integración con el mundo. Del otro la dependencia cultural, científica y económica.