Le venimos diciendo en esta serie de notas que Internet ha llegado para instalarse en todas las facetas de nuestra vida. Sí, aunque no lo crea también en la intimidad de la cama.
Esto es lo que debió pensar Intel, uno de los grandes fabricantes de ordenadores y microprocesadores del mundo, cuando le encargó a la consultora Harris Interactive que practicara un sondeo para ver el nivel de penetración de esta tecnología en los hogares, bajo una pregunta directa:
- ¿Dos semanas sin sexo o dos semanas sin Internet? Dispone de cinco minutos para responder.
Los resultados pueden llegar a asombrarnos:
-Mejor navegar por Internet que dos semanas sin sexo
Así respondieron el 46% de las mujeres y el 30% de los hombres adultos de más de 2.000 encuestados estadounidenses dentro del estudio llamado “La dependencia de internet en la Economía de hoy”.
Los encuestados con edades comprendidas entre los 18 y 34 años, llegaron a afirmar que en ningún caso renunciarían a su e-mail, a sus posts en Facebook y, sobre todo, a sus chats habituales por una noche de sexo.
Es más, un 20% reconoció que dedicaba más tiempo a sus gadgets (incluía también el móvil, el iPhone o el iPod) que al sexo.
La tendencia aumenta incluso en el caso de los adolescentes. 39% de chicos y 49% de chicas tienen claro que prefieren navegar que tener sexo o ver la televisión.
Pero si usted se conforma pensando que aun son mayoría los que prefieren el sexo, lamento desilucionarlo.
Si nos centramos en las adolescentes femeninas, los resultados de la encuesta son aún más directos. Sólo el 7% de las encuestadas eligió el sexo como su actividad preferida para el tiempo libre, un 18% optó por la lectura, el 16% por estar con amigas y el 11% por ver televisión.
En pocas palabras: la dependencia ya es tan grande que la mitad de la población dice que es más fácil someterse a un celibato voluntario que vivir sin conexión a Internet.
Le doy algunos datos:
El sitio especializado The Inquirer midió qué hacen durante 60 segundos los usuarios en los servicios más populares de la Web y presentaron el informe "Data never sleeps" (Los datos nunca duermen).
En el caso de Twitter, los usuarios publican en un minuto hasta una media de 100.000 tweets, mientras que las búsquedas de Google alcanzan hasta los 2 millones en ese lapso. En cuanto a los mails, se envían 204 millones de mensajes en 60 segundos.
Para Facebook, un minuto supone 684.478 nuevas publicaciones de contenido y 34.722 "Me gusta".
También resultan interesantes las cifras del comercio electrónico. En un minuto, se facturan 272.070 dólares.
Los usuarios de Instagram, el servicio para fotos estrella del momento, comparten 3.600 fotografías por minuto, dejando por detrás al pionero Flickr donde se publican 3.125 nuevas imágenes.
Por otra parte, en YouTube se suben hasta 48 horas de nuevos vídeos durante un minuto y en el mismo lapso, se bajan de la App Store 47.000 aplicaciones. Mientras tanto, 571 sitios de Internet nuevos se animan a debutar en la Web cada 60 segundos. En ese tiempo, se publican 27.778 nuevos posts en blogs.
Estos son datos, simples datos.
Podríamos dar datos de San Juan.
En los meses de junio y julio, cuando los colegiales deben presentar trabajos sobre la fundación de San Juan o el día de la independencia, nuestro sitio San Juan al mundo, de la Fundación Bataller, recibe alrededor de 100 mil visitas mensuales, la mayoría de los cuales abren las páginas de la Enciclopedia virtual sanjuanina.
Todos los que hacemos periodismo sabemos que nuestros sitios en Internet -hablamos de Diario de Cujyo, El Nuevo Diario, Tiempo de San Juan, El Zonda, etc- tienen más visitantes que ejemplares vendidos en papel. En algunos casos la proporción es hasta de 5 a 1.
Hasta ahora estamos refiriéndonos internet. De lo que significa Internet para el mundo moderno.
Pero la interconectividad es mucho más que los sitios en Internet.
Veamos algunas cifras.
En Argentina, al igual que en el resto del mundo, la curva de crecimiento de usuarios con acceso a Internet tuvieron un umbral de introducción lento hasta que, en un momento, comenzaron una suba sin descanso que hoy está lejos de detenerse.
Cuatro años atrás, el acceso oscilaba el 30 por ciento de penetración y el servicio costaba fortunas en lugares con baja población. Hoy, Argentina está primera en los rankings de uso de Internet, con conexiones de banda ancha y penetración de PC. El año pasado superó a Chile en este aspecto.
Los optimistas aseguran que en 2016 todos los argentinos van a estar conectados. Digamos, aplicando un poco la lógica que seguramente no estarán conectados por una PC. Ocurre que ya no hay una sola pantalla. Hoy la sociedad del conocimiento es la convergencia, es la movilidad, es el individuo, el usuario de la tecnología, ya no es el edificio.
Pensemos que ya se licitó el último tramo para avanzar en la red nacional de fibra óptica. Sumado a los 25 mil de redes provinciales y algunas ya existentes, el país contará con más de 50 mil kilómetros de fibra óptica. En otras palabras, el país va a estar comunicado plenamente porque a estos números hay que agregar todo el aporte del sector privado.
Hay datos que asombran. El país tiene 40 millones de líneas de celular en uso a y un 15 por ciento de ellos son los denominados teléfonos inteligentes. La telefonía es clave en el mundo que se está construyendo. Por ahí pasará el futuro más que por una pantalla de televisión o una PC.
Pensemos la cantidad de servicios que hoy dependen de que funcione la conectividad.
Se caen los sistemas y cierran los bancos, quedan sin uso los cajeros automáticos, no pueden venderse pasajes en avión, los comercios pierden sus ventas con tarjetas, enmudecen muchísimas radios, callan las redacciones, en muchos casos no pueden imprimirse los diarios, nos quedamos sin archivos, no hay comunicación telefónica, ni siquiera podemos conocer el pronóstico del tiempo, el estado de las rutas
Si esto le parece mucho, imagine lo que ocurrirá en los próximos años cuando desde la educación hasta el cine, pasando por la música, los espectáculos, la cultura, el asesoramiento profesional y hasta el comercio y los servicios, tendrán como centro las redes un idas del universo.
Este es el mundo que nos espera en el 2035 y la pregunta es si estamos trabajando con miras a ser parte activa de ese mundo y no simples espectadores.
Esto es lo que debió pensar Intel, uno de los grandes fabricantes de ordenadores y microprocesadores del mundo, cuando le encargó a la consultora Harris Interactive que practicara un sondeo para ver el nivel de penetración de esta tecnología en los hogares, bajo una pregunta directa:
- ¿Dos semanas sin sexo o dos semanas sin Internet? Dispone de cinco minutos para responder.
Los resultados pueden llegar a asombrarnos:
-Mejor navegar por Internet que dos semanas sin sexo
Así respondieron el 46% de las mujeres y el 30% de los hombres adultos de más de 2.000 encuestados estadounidenses dentro del estudio llamado “La dependencia de internet en la Economía de hoy”.
Los encuestados con edades comprendidas entre los 18 y 34 años, llegaron a afirmar que en ningún caso renunciarían a su e-mail, a sus posts en Facebook y, sobre todo, a sus chats habituales por una noche de sexo.
Es más, un 20% reconoció que dedicaba más tiempo a sus gadgets (incluía también el móvil, el iPhone o el iPod) que al sexo.
La tendencia aumenta incluso en el caso de los adolescentes. 39% de chicos y 49% de chicas tienen claro que prefieren navegar que tener sexo o ver la televisión.
Pero si usted se conforma pensando que aun son mayoría los que prefieren el sexo, lamento desilucionarlo.
Si nos centramos en las adolescentes femeninas, los resultados de la encuesta son aún más directos. Sólo el 7% de las encuestadas eligió el sexo como su actividad preferida para el tiempo libre, un 18% optó por la lectura, el 16% por estar con amigas y el 11% por ver televisión.
En pocas palabras: la dependencia ya es tan grande que la mitad de la población dice que es más fácil someterse a un celibato voluntario que vivir sin conexión a Internet.
Le doy algunos datos:
El sitio especializado The Inquirer midió qué hacen durante 60 segundos los usuarios en los servicios más populares de la Web y presentaron el informe "Data never sleeps" (Los datos nunca duermen).
En el caso de Twitter, los usuarios publican en un minuto hasta una media de 100.000 tweets, mientras que las búsquedas de Google alcanzan hasta los 2 millones en ese lapso. En cuanto a los mails, se envían 204 millones de mensajes en 60 segundos.
Para Facebook, un minuto supone 684.478 nuevas publicaciones de contenido y 34.722 "Me gusta".
También resultan interesantes las cifras del comercio electrónico. En un minuto, se facturan 272.070 dólares.
Los usuarios de Instagram, el servicio para fotos estrella del momento, comparten 3.600 fotografías por minuto, dejando por detrás al pionero Flickr donde se publican 3.125 nuevas imágenes.
Por otra parte, en YouTube se suben hasta 48 horas de nuevos vídeos durante un minuto y en el mismo lapso, se bajan de la App Store 47.000 aplicaciones. Mientras tanto, 571 sitios de Internet nuevos se animan a debutar en la Web cada 60 segundos. En ese tiempo, se publican 27.778 nuevos posts en blogs.
Estos son datos, simples datos.
Podríamos dar datos de San Juan.
En los meses de junio y julio, cuando los colegiales deben presentar trabajos sobre la fundación de San Juan o el día de la independencia, nuestro sitio San Juan al mundo, de la Fundación Bataller, recibe alrededor de 100 mil visitas mensuales, la mayoría de los cuales abren las páginas de la Enciclopedia virtual sanjuanina.
Todos los que hacemos periodismo sabemos que nuestros sitios en Internet -hablamos de Diario de Cujyo, El Nuevo Diario, Tiempo de San Juan, El Zonda, etc- tienen más visitantes que ejemplares vendidos en papel. En algunos casos la proporción es hasta de 5 a 1.
Hasta ahora estamos refiriéndonos internet. De lo que significa Internet para el mundo moderno.
Pero la interconectividad es mucho más que los sitios en Internet.
Veamos algunas cifras.
En Argentina, al igual que en el resto del mundo, la curva de crecimiento de usuarios con acceso a Internet tuvieron un umbral de introducción lento hasta que, en un momento, comenzaron una suba sin descanso que hoy está lejos de detenerse.
Cuatro años atrás, el acceso oscilaba el 30 por ciento de penetración y el servicio costaba fortunas en lugares con baja población. Hoy, Argentina está primera en los rankings de uso de Internet, con conexiones de banda ancha y penetración de PC. El año pasado superó a Chile en este aspecto.
Los optimistas aseguran que en 2016 todos los argentinos van a estar conectados. Digamos, aplicando un poco la lógica que seguramente no estarán conectados por una PC. Ocurre que ya no hay una sola pantalla. Hoy la sociedad del conocimiento es la convergencia, es la movilidad, es el individuo, el usuario de la tecnología, ya no es el edificio.
Pensemos que ya se licitó el último tramo para avanzar en la red nacional de fibra óptica. Sumado a los 25 mil de redes provinciales y algunas ya existentes, el país contará con más de 50 mil kilómetros de fibra óptica. En otras palabras, el país va a estar comunicado plenamente porque a estos números hay que agregar todo el aporte del sector privado.
Hay datos que asombran. El país tiene 40 millones de líneas de celular en uso a y un 15 por ciento de ellos son los denominados teléfonos inteligentes. La telefonía es clave en el mundo que se está construyendo. Por ahí pasará el futuro más que por una pantalla de televisión o una PC.
Pensemos la cantidad de servicios que hoy dependen de que funcione la conectividad.
Se caen los sistemas y cierran los bancos, quedan sin uso los cajeros automáticos, no pueden venderse pasajes en avión, los comercios pierden sus ventas con tarjetas, enmudecen muchísimas radios, callan las redacciones, en muchos casos no pueden imprimirse los diarios, nos quedamos sin archivos, no hay comunicación telefónica, ni siquiera podemos conocer el pronóstico del tiempo, el estado de las rutas
Si esto le parece mucho, imagine lo que ocurrirá en los próximos años cuando desde la educación hasta el cine, pasando por la música, los espectáculos, la cultura, el asesoramiento profesional y hasta el comercio y los servicios, tendrán como centro las redes un idas del universo.
Este es el mundo que nos espera en el 2035 y la pregunta es si estamos trabajando con miras a ser parte activa de ese mundo y no simples espectadores.