Estamos en tránsito hacia un nuevo mundo en el que lo digital está reemplazando al papel. Pero el cambio va mucho más allá. Cambia el escritor, cambia el periodista, cambia el lector, cambia el crítico y cambia el soporte. Todo comienza a estar interrelacionado.
Estamos en tránsito hacia un nuevo mundo en el que lo digital está reemplazando al papel. Pero el cambio va mucho más allá. Cambia el escritor, cambia el periodista, cambia el lector, cambia el crítico y cambia el soporte. Todo comienza a estar interrelacionado.
Si, señores. Estamos en tránsito.
Un tránsito que, no tengo dudas, será más rápido de lo que muchos piensan.
El mundo digital está desplazando rápidamente al papel.
Y aunque muchos seguirán prefiriendo leer el libro escrito en papel, sentir el olor a tinta del diario recién impreso o pasar los dedos por la textura de una revista, es indudable que estamos en las vísperas de un cambio profundo.
Le doy algunos datos:
» Según la Asociación de editores de Diarios Españoles (AEDE), el consumo de papel prensa está cayendo a un promedio de casi el 25 por ciento anual. No se trata de un medio en particular. La caída afecta al conjunto de la prensa gráfica, es decir, los diarios, semanarios y revistas de todo el mundo.
» José Luis Cebrián, mítico fundador de El País de España, suele repasar estos datos: contra los 16.000 diarios que existían en Estados Unidos a principios del siglo XX hoy quedan menos de 1.500; en la Unión Europea la caída de ventas oscila entre los 500.000 y el millón de ejemplares diarios.
» Un síntoma más es el estado de la industria editorial en España. En 2011, según datos del INE, el número de libros impresos se redujo un 24,4% y volvió al nivel de hace una década. Poco a poco el formato digital toma el relevo. Más del 20% de las licencias de ISBN (el DNI de cada libro) que se emiten en España son ya para contenidos digitales. En 2011 se vendieron un 500% más de dispositivos de lectura electrónica que en 2010.
» En la Argentina, sin embargo, los lectores en papel son aún amplia mayoría. Especialmente si se habla de libros. Así lo indicó la última Encuesta Nacional de Hábitos de Lectura 2011, realizada por el Consejo Nacional de Lectura y difundida en mayo del año pasado: el 67% respondió que lee libros sólo en papel, mientras que el 7% aseguró hacerlo tanto en papel como en pantalla y sólo un 1% en pantalla.
» A partir de esos resultados la encuesta concluyó que el reemplazo del libro en papel por el libro digital es prácticamente nulo, avalando así la teoría de la convivencia de ambos.
» Pese a las suspicacias que los nuevos soportes puedan levantar en los autores y lectores tradicionales, las primeras investigaciones muestran que aquellas personas que leen en formato digital leen más que las que lo hacen en papel. En Estados Unidos el lector medio de libros digitales lee 24 al año, mientras que el lector en papel lee una media de 15.
- Argentina ocupa el puesto 17 entre los países que leen. Cada habitante –en promedio- dedica 5.9 hora semanales a la lectura. Es decir, estamos ante un diario, una revista, un libro o internet un promedio de casi una hora por día. Se calcula que un argentino lee un libro por mes pero hay lectores compulsivos que leen hasta cinco libros cada 30 días. Y estos lectores compulsivos son, en su mayoría, lectores digitales.
Pero lo más importante es que cambia el escritor, cambia el periodista, cambia el lector, cambia el crítico y cambia el soporte. Todo comienza a estar interrelacionado.
» Son los lectores a través de las redes sociales los que recomiendan a otros lectores qué hay que leer.
» También son los lectores los que dan pistas a los escritores sobre fallos en sus obras, o sugieren nuevas tramas.
» El escritor deja de ser un personaje al que uno solo puede pedirle un autógrafo en una caseta de feria. El diálogo constante con sus lectores, representa en buena medida el nuevo paradigma de escritor.
» Lo mismo sucede con el lector de diarios digitales. Cada uno es un periodista que puede tomar una foto con su teléfono y subirla a la red con un comentario sobre algo que está ocurriendo en tiempo real.
A todo esto usted se preguntará: ¿qué ventajas tiene el libro o el diario electrónico?
Los lectores dicen lo siguiente:
1. Los libros y diarios electrónicos no ocupan espacio físico. Los tradicionales para un gran lector le inundan toda la casa.
2. Los electrónicos son más baratos y en algunos casos gratuitos. Al disminuir los costos por almacenamiento, transporte y las tiradas de cientos o miles de ejemplares, los precios son menores que los libros, diarios y revistas impresos.
3. No existe impresión, lo que permite disponer de libros, diarios y revistas fácilmente actualizables, para corregir errores y añadir información.
4. Pueden ser entregados casi al instante. Tienes toda una librería y un kiosco al alcance de un clic.
5. No tienen ediciones agotadas ni ejemplares sobrantes. Las ediciones electrónicas siempre están disponibles globalmente.
6. Facilita enormemente el acceso a la lectura para personas con deficiencias visuales. Algunos lectores están diseñados especialmente para estas personas y algunos de ellos permiten la reproducción de audio.
7. Puedes buscar una palabra o frase instantáneamente. La mayoría de los lectores traen diccionarios incorporados o permiten incorporarlos fácilmente.
8. Socializan la lectura y hay más interacción entre el lector y los autores de contenidos.
9. Son portátiles. Pesan muy poco.
10. El sistema permite a los editores a publicar más y a los lectores tener más títulos a su disposición.
Lógicamente, también tiene desventajas:
1. Los Lectores electrónicos necesitan de un ordenador y también de una conexión a Internet para comprar los ejemplares.
2. Requiere un conocimiento mínimo en tecnología.
3. En el caso del libro se pierde parte del ritual tradicional de la presentación personal y no tiene el encanto del regalo de un libro impreso.
4. Los contenidos pueden tener más facilidad de piratería.
5. No todos los libros se han digitalizado, y en el caso de los diarios, generalmente las noticias son mucho más sintéticas que en las ediciones en papel.
Pero seamos conscientes. El cambio está en marcha y es imparable.